Reflexiones sobre la Vida, según Gandhi, para Pensar…
La fortaleza de la verdad (satyagraha) guió los rumbos de Gandhi tanto durante sus primeras luchas en Africa del Sur como en toda la epopeya emancipadora de la india, a la par de la no violencia (ahimsa). Su macroproyecto era la autonomía socio-político-económico-cultural (swaraj, o libertad). Pero fue todavía más lejos y bautizó su enorme desafío justiciero, su movimiento de multitudes, como sarvodaya. Un sinónimo de “bienestar para todos”. Este otro término por él inventado unía dos palabras sánscritas: sarva (que significa “todo”) y udaya (que quiere decir “elevamiento”, bienestar o prosperidad). Decía: “Se trata de valores humanos, de un desarrollo individual siempre consistente con su uso para el desarrollo de la sociedad; la promoción del altruismo en el grado más elevado; la integración del individuo con la sociedad; el elevamiento de la sociedad humana entera hacia el plano más alto de la existencia donde el amor y el trato limpio jueguen papeles cruciales: tales son las características predominantes de sarvodaya”. Muchos de los que suelen denominarse hoy “no violentos” en las tribunas proselitistas, ni siquiera conocen los desafíos profundos de ese ideal.
Un estadounidense, David Henry Thoreau, y un ruso, león Tolstoi, fueron importantes inspiradores de la monumental tarea emprendida por Gandhi en su amor, su devoción y su entrega a la causa de la justicia suprema.
Estas son algunas de las reflexiones de Gandhi que me impactan por su sencillez y humildad, para expresarlas y darlas a entender.
DÓNDE ESTÁ LA VERDAD
No quiero que mi casa esté amurallada por todas partes, y que mis ventanas permanezcan cerradas. En cambio, quiero que las culturas de todas las tierras soplen sobre mi casa del modo más libre posible. Pero me niego a que cualquiera me patee los pies.
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La verdad se encuentra en cada corazón humano y tienes que buscarla allí. Debes dejarte conducir por la verdad, del modo en que la concibas. Pero ni tienes el derecho, de acuerdo con mis concepciones, para forzar a otros a que actúen.
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La plegaria no es pedir. Es un anhelo del alma. Es la admisión cotidiana de la propia debilidad… En la plegaria, es mejor tener un corazón sin palabras que palabras sin corazón.
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Creo que la suma total de la energía de la humanidad no existe para abatirnos sino para elevarnos. Ello es consecuencia de la definida, aunque inconsciente, ley del amor. El hecho de que la humanidad persista en ello, demuestra que la potencialidad cohesiva es mayor que la fuerza disolvente: lo centrípeto supera a lo centrífugo.
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Los científicos nos dicen que sin la presencia cohesiva de los átomos que configuran nuestro mundo, este se diluiría en fragmentos y cesaríamos de existir. Así como hay fuerza cohesiva en la materia ciega, así existe en todos los seres animados, y el nombre de esa fuerza cohesiva en los seres animados es el amor. Lo percibimos entre el padre y el hijo, entre el hermano y Ia hermana, entre un amigo y otro. Pero tenemos que aprender a usar esta potencia con todo lo que vive, y en su uso se basa nuestro conocimiento de Dios. Donde hay amor, se imponen el amor y la vida. El odio lleva a la destrucción.
Fuente de información: Gandhi- “Reflexiones sobre la verdad”
-Miguel Grinberg






Agosto 6th, 2009 at 9:37 am
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